lunes, 11 de octubre de 2010

El difícil arte de la fotografía gastronómica

Los amantes de la gastronomía y la fotografía saben lo complicado que es conseguir captar con sus cámaras tanto los platos y cócteles con los que tanto disfrutamos como a los responsables de realizarlos. Yo mismo he visto en persona los "sufrimientos" de mis compañeros en busca de esa imagen perfecta. Por eso me parece muy interesante la iniciativa del FoodPhoto Festival que se celebra estos días en Tarragona.

Desde el pasado 30 de septiembre, y hasta el 17 de octubre, se está celebrando en las distintas sedes repartidas por la ciudad –varios mercados, por ejemplo– las exhibiciones de algunos de los mejores fotógrafos gastronómicos del mundo. Puedes seguirlas en la página http://www.foodphotofestival.org, así como los resultados de los talleres y conferencias que tuvieran lugar durante los primeros días del evento.

PD: La foto de arriba es de Elena y Juan María Arzak; la de abajo, una de las maravillas a las que nos tiene acostumbrados Andoni Luis Aduriz.




martes, 5 de octubre de 2010

Va de vinos... y de algo más

La zona de Ópera, en los aledaños del Teatro Real de Madrid, cuenta desde verano con un nuevo vecino de excepción. Su nombre es Va de Baco y su carta de presentación, una selección de más de 350 referencias nacionales e internacionales, así como una amplísima oferta de vinos por copa a unos precios más que razonables.

Hace unos días tuvimos la oportunidad de visitar el local por primera vez. Se trata de un espacio limpio, diáfano, luminoso y moderno –diseñado por Ana Chillida– que sabe aunar y transmitir sofisticación, sin por ello perder un toque muy tradicional. Y acorde a dicho entorno, su oferta gastronómica, con grandes clásicos de la cocina patria. Cabe destacar su ensaladilla rusa (un plato tan sencillo y recurrente como delicioso), su jamón ibérico (cortado como mandan los cánones), la jugosa y bien cocinada merluza con verduras salteadas y sus contundentes pero imprescindibles alubias con chorizo y morcilla. Todo ello regado con tinto Beronia Gran Reserva y fino Tío Pepe. Nos quedamos con ganas, eso sí, de haber probado los soldaditos de Pavía y la hamburguesa de rabo de toro. Dos platos con muy buena fama que dejaremos para una próxima ocasión (que la habrá).

La guinda a la velada, en forma de original postre, llegó de la mano de brandy Lepanto. En el salón privado para bodegueros de Va de Baco, reservado a profesionales del mundo del vino, los asistentes tuvimos el privilegio de disfrutar de una 'degustación-maridaje' de Lepanto Solera Gran Reserva con hasta cinco tipos de queso (Tomme de Chevre Cendrier -francés-, Gouda de cabra -holandés-, Mahonés -español-, Stilton -británico- y Cabrales -español-). Una interesante idea que ayuda a entender mejor la variedad del recorrido en boca de una bebida legendaria (por José María Álvarez).

VA DE BACO (C/ Campomanes 6, Madrid)
Teléfono: 91 541 70 17
Precio medio: Restaurante, entre 30 y 35 euros; barra, entre 15 y 25 euros (sin bebidas). Menú del día: 12 euros. Vinos por copas, entre 2 y 7 euros.

viernes, 1 de octubre de 2010

De la Riva, única en su especie

Hay sitios que trascienden su oferta gastronómica –y que conste que en este caso es magnífica– para crear una experiencia global que va mucho más allá, y De la Riva es sin duda uno de ellos. Ayer volvimos tras unas semanas de ausencia (el tiempo máximo de abstinencia que nos permitimos) y el resultado ha sido tan espectacular como siempre.

Para el que no la conozca, decir que esta casa de comidas situada en pleno barrio de Chamartín no sale mucho en los medios, pero eso no es problema para que presente llenos diarios en su único turno de mediodía –no abre por las noches– desde que mi memoria alcanza. Su secreto es la mejor materia prima y un equipo (el que veis al completo en la magnífica foto de Diego Martínez que sacamos en nuestro número de septiembre) que te hace sentir como en tu propia casa con su mezcla de cercanía y saber hacer. La carta es cantada y cambia cada día, así que os contaremos el menú que degustamos ayer para que os hagáis una idea: cazuelita de marmitako, delicados sesitos de cordero, almejas para repetir y repetir, un par de chuletitas de cordero y otro par de salmonetes "sólo para probar", una inmensa raya al horno como pocas hemos probado y el contundente zancarrón en salsa para rematar (y untar y untar y untar...). Todo ello regado con la simpatía habitual del inefable Pepe Morán, dueño, maitre y heredero de una tradición que comenzó hace ya muchos años (1932).

Había que trabajar, así que no pudimos cumplir con el ritual de rematar la velada con una copa y una buena tertulia (por no hablar de las grandes partidas de mus que allí se pueden jugar), pero no tardaremos en volver y sentarnos con Pepe a departir sobre cualquier tema que se tercie. De verdad, no esperen más para visitar De la Riva; en tiempos como estos, es allí donde podemos encontrar el verdadero lujo.

DE LA RIVA (C/ Cochabamba 13, Madrid)
Teléfono: 91 458 89 54
Precio medio: No hay menú degustación. A la carta, entre 35 y 45 euros (sin bebidas).

martes, 28 de septiembre de 2010

En 'Arabia' con Lonely Planet

Con motivo del décimo aniversario de la llegada a España de las famosísimas guías Lonely Planet, hemos tenido el placer de conocer en persona al fundador y principal responsable de este fenómeno: Tony Wheeler (próximamente podrás ver la entrevista que le realizamos en Esquire). Un trotamundos -mitad británico, mitad australiano- que, a sus 64 años, no ha perdido ni por asomo las ganas de viajar.

Para conmemorar este 'cumpleaños', el Grupo Planeta (responsable de la edición española de las guías) nos invitó al restaurante Arabia, donde compartimos mesa y mantel con el amable Mr. Wheeler. Por unas horas, el local se convirtió en una pequeña Torre de Babel en la que se dieron cita miembros de las más importantes oficinas de representación turística internacional en nuestro país.

Pero más allá de charlas con sabor viajero y la oportuna presencia de Lorenzo Silva como maestro de ceremonias, lo cierto es que la comida nos decepcionó ligeramente. Empezando por el servicio, que se vio desbordado desde el principio, tal vez por la falta de experiencia en este tipo de eventos. Y siguiendo por una oferta gastronómica original, pero presentada en unas raciones que dejaron sin probar los platos a algunos de los comensales (¿demasiados invitados de última hora?). Mención aparte merece la decoración, que da una sensación de atmósfera descuidada al entorno, aunque eso es algo que ya conocemos de anteriores visitas. En el apartado positivo, que también lo hubo, merece la pena destacar los entrantes a base de berenjena y humus o una crema de pimientos rojos con nueces. De los platos principales, lo mejor fue el muy ortodoxo falafel, un guiso de pollo con pera y el dulce puré de calabaza con ralladura de coco.

Para terminar -y justificar por sí mismo la velada-, un exquisito té árabe con hierbabuena. Demostración, una vez más, de que si el último sorbo está a la altura, el 'viaje' habrá merecido la pena (por José María Álvarez).

sábado, 25 de septiembre de 2010

Lujo en Neuchâtel

Suiza es uno de esos destinos que nunca deja de sorprender al viajero (sobre todo en lo que a exclusividad se refiere). En esta ocasión, tuve la oportunidad de visitar la espectacular fábrica de Dior Horlogerie en La Chaux-de-Fonds (pequeña población reconocida recientemente como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO).

A pocos kilómetros de esta capital de la alta relojería, se encuentra Neuchâtel, típico pueblecito helvético flanqueado por un inmenso lago del mismo nombre. Pese a su aspecto provinciano, no es raro ver circular por sus calles vehículos de marcas como Rolls-Royce, Porsche, Ferrari... Y es que muchos de los directivos de la principales manufacturas del mundo pasan gran parte de su tiempo allí, bien en sus domicilios privados o en sus exclusivos hoteles.

Y entre ellos, el Hotel Palafitte, una maravilla en plena naturaleza diseñada por el estudio de arquitectura Kurt Hofmann. Terrazas privadas con acceso al lago en cada habitación y casi todos los lujos imaginables. Lo mejor es que echéis un vistazo al vídeo que hice de mi 'dormitorio' para sacar vuestras propias conclusiones. No nos odiéis demasiado... (por José María Álvarez).

martes, 21 de septiembre de 2010

Reentré madrileña (y II): Ramón Freixa, La Maquina de la Moraleja y La Taberna de Pedro

Enlazando los dos últimos posts, el martes pasado estuve cenando en Ramón Freixa en un evento organizado por los responsables del maravilloso ron Flor de Caña y La Luna de Metrópoli. Muy buena compañía –Alberto Luchini, Alberto Fernández o Álvaro Castro, entre otros– para una velada de lo más agradable. ¿Y la cena? Complicado de explicar...

Era mi segunda visita a Ramón Freixa y debo reconocer que las sensaciones a la salida fueron las mismas que en la primera: frialdad, falta de emoción, sensación de "esto ya lo he vivido antes". Vaya por delante que Freixa tiene un talento tremendo como demuestran algunos de sus platos (las texturas del tomate, la hamburguesa de pato), el servicio es el esperable en un lugar de estas características o que la ambientación no me convence pero ya me gustó más que en mi visita anterior. Además, hay detalles como el extraordinario pan horneado –¿el mejor de España?– o los petit fours que hablan de un gran restaurante. Así que puede que el problema sea mío... pero no sé cuánto tardaré en repetir la experiencia, la verdad.

Para seguir, dos locales de los fijos cuando salgo con amigos y sin ansias de epatar ni ser epatado: La Máquina de la Moraleja y La Taberna de Pedro. De ambos ya os he hablado otras veces, así que tampoco descrubriré nada. Tan bien como casi siempre el primero el otro día en la terraza, con su gran ensaladilla, unos buenos salmonetes o un bonito al ajillo de nota. Algo duro, sin embargo. el calamar de potera encebollado, normalmente uno de los mejores platos en mi opinión. Para rematar, gin-tonics servidos de vicio en Aspen (y cobrados a la altura, claro). La definición absoluta de "valor seguro".


Aún mejor el jueves en La Taberna de Pedro, uno de esos sitios que aún no ha decepcionado a nadie a quien se lo haya recomendado (y han sido muchos). Un ejemplo: la pareja que nos acompañaba reserva para el día siguiente nada más terminar la cena... Agradable su terraza cubierta –ideal para estos día de entretiempo–, genial su extensísima carta de vinos de la que extraímos un Alonso del Yerro 2007 que cada vez me gusta más y honesta su cocina como pocas. A destacar los ya clásicos chipirones encebollados, un revuelto de hongos que no podemos dejar de pedir y una carrillera como pocas he probado. La relación calidad/precio, creo sinceramente que la mejor de Madrid en este estilo. No es de extrañ
ar que estuviera hasta la bandera. Felicidades a Pedro García por su trabajo. Ah, y un lugar que demuestra que con ganas, paciencia y sabiduría se puede formar a un buen servicio.

RAMÓN FREIXA (C/ Claudio Coello 67, Madrid)
Teléfono: 91 781 01 73
Precio medio: Menús degustación: 80 y 95 euros (sin bebidas). A la carta, entre 60 y 80 euros (sin bebidas).

LA MÁQUINA DE LA MORALEJA (Plaza de la Moraleja s/n, Alcobendas).

Teléfono: 91 658 52 97
Precio medio: Entre 35 y 45 euros (sin bebidas).

LA TABERNA DE PEDRO (C/ Alberto Alcocer 38, Madrid)
Teléfono: 91 457 33 63
Precio Medio: Entre 20 y 30 euros (sin bebidas).

domingo, 19 de septiembre de 2010

Reentré madrileña (I): Le Cabrera y Wakathai

Parece ser que las vacaciones realmente recargan las pilas a la gente, porque son incontables las cenas, eventos y demás actos sociales que se organizan estos días, tanto a nivel profesional como personal. Así que os vamos a contar en dos actos algunas de las más interesantes. Para empezar, Le Cabrera y Wakathai (foto de arriba).

Comenzaremos con un clásico de este
blog: Le Cabrera. Acudiendo a la llamada de la gran distribuidora de destilados Amer Gourmet, nos plantamos hace unos días en el local de Diego Cabrera junto a gurús de la gastronomía del calibre de Carlos Maribona, Luis Cepeda o José Peñín. El motivo de la cena era conocer a Alexandre Gabriel, dueño de la francesa Citadelle Gin (en mi top 3 de ginebras favoritas) y poder saborear diversas preparaciones de gin tonic con dicha ginebra, su espectacular Citadelle Reserve –envejecida en barrica, pensada para disfrutar sola– e incluso un ron jamaicano envejecido también en barricas de cognac que han preparado en especial para Le Cabrera llamado Plantation; dará que hablar, os lo aseguro.

Como ya os hablaremos de todo ello en
Esquire, repasemos la agradable cena que nos preparó Benjamin Bensoussan (tan sonriente en la foto de abajo), sin duda con más altos que bajos. Tras unas alitas de pollo algo normalitas –mejores las de La Gabinoteca– pudimos probar algunos clásicos como su buen steak tartar, el foie gras de cerdo negro de Felanitx o los lomos de sardinas (aunque en esta ocasión al maracuyá). De las novedades, nos gustó muchísimo su delicado falafel y bastante un tartar de vieras para comer enrollado con hojas de lechuga, al estilo de un nem tom. Alguna otra novedad no triunfó tanto por culpa de un pequeño exceso de sal y/o soja, pero seguro que Benjamin los va puliendo. En resumen, un valor seguro para cenas informales pero de nivel.

Por otro lado, pudimos visitar al final Wakathai, el comentadísimo proyecto del cocinero argentino Walter Brandan –ex Sudestada, ex Asiana Next Door– que ha tenido tanto éxito inicial que ya ha subido los precios un 10% en tan sólo tres meses (hay que aprovechar la ola...). Como era de esperar con esos antecedentes, cocina de fusión asiática bastante auténtica para lo que se estila por aquí. Terraza urbana –al lado de los coches, vamos– en una noche de lo más agradable y la posibilidad de cenar con Inédit predisponían aún más positivamente, pero el resultado nos decepcionó algo. En lo gastronómico, menú degustación con aciertos –tremendo el ceviche de corvina (foto de abajo) y muy bien unos dumplings del mismo pescado o una curiosa ensalada con oreja de cerdo, garras de pollo y lengua de ternera– y otras cosas que pasaron con menos gloria. Entra estas últimas, unos nem tom por debajo de lo esperable, la ensalada de algas o la sopa fría de sandía. El postre, un flan de coco con leche condesada, bien sin excesos y demasiado pesado.

Aún así, la nota hubiera sido bastante alta de no mediar un terrible fallo de servicio –muy amable durante toda la noche, por otra parte– que demoró la espera entre uno de los platos del menú y el siguiente más de 40 minutos. Tras eso, y aunque se recuperó el ritmo a partir de ahí, la verdad es que ya no disfutamos igual. Un jarro de agua fría que me hizo desistir de pedir alguno de los cócteles que ofrecen –con muy buena prensa– y optar directamente por la cuenta. Brandan, en un gesto que le honra, nos invitó a las bebidas. Habrá que darle otra oportunidad.

PD:
Lamentablemente, el viernes acudió otra persona de la redacción a Wakathai –recomendada por mí– y lo suyo con el servicio parece ser que fue bastante peor y encima con no tan buenas maneras. Me costará darle esa nueva oportunidad.

LE CABRERA (C/ Bárbara de Braganza 2, Madrid)
Teléfono: 91 319 94 57
Precio medio: 25-35 euros sin bebidas (restaurante). Cócteles: 10 euros excepto los que son con champagne (14 euros) o para conductores (9 euros).

WAKATHAI (C/ Conde Duque 13, Madrid).
Teléfono: 91 541 78 76
Precio medio: Menú degustación: 33 euros (sin bebidas). A la carta, entre 25 y 35 euros (sin bebidas). Cócteles: 8,80 euros.