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jueves, 20 de agosto de 2009

Guía 'express' de Burgos


Con la que está cayendo estos días, es un placer poder acercarse a Burgos (mi ciudad natal) en busca de unas noches algo más frescas y a disfrutar de su gastronomía, algo que me dispongo a hacer estos próximos días. Mi particular tour de sitios obligatorios comienza –siguiendo las tradiciones y aunque no se trate de una recomendación muy veraniega– con una parada para saborear un buen cordero en la preciosa villa medieval de Lerma, en concreto en Casa Antón, un local que probablemente no sea el que más fama tenga de los muchos que allí lo sirven, pero sin duda es mi favorito. Eso sí, si aceptan algún día mi consejo, no esperen ni glamour alguno ni variedad en la carta (luego lo solucionan con un café en el vecino Parador de Lerma...). Chuletillas de escándalo, cuartos traseros para chuparse los dedos, ensalada verde sin más y vino de mesa de la tierra a discreción es todo lo que encontrarán. Más que suficiente en mi opinión y la de decenas de caras conocidas que adornan las paredes del local siguiendo una costumbre hispana sin igual. De hecho, hay famosos que deberían escribir una guía gastronómica, están colgados en centenares de restaurantes por todo la piel de toro. Otro día hablaremos del Nazareno (Roa), la otra cita imprescindible en la provincia para los amantes del cordero.
Ya aposentado y de peregrinación a la catedral para admirarme una vez más con su belleza, nada mejor que una parada junto a la Plaza Mayor para visitar El Pancho, con sus raciones y tapas de alto nivel, que pueden acompañarse además de los mejores caldos de la región por copas. Todo un lujo para el que, eso sí, hay que estar dispuesto a pelear en busca de un lugar en su atestada barra. Y si me quedo con hambre, decidiré si visitar la mítica Mejillonera, siempre hasta los topes (sus precios lo explican todo), el precioso patio interior del Gaona o acercarme a por una sabrosa zapatilla de jamón en el Rimbonbín. Para finalizar, nada mejor que alguna de las delicias del Café España, uno de los más bonitos que se pueden ver en nuestro país.
¿Y para comer de manera más formal? Pues dos opciones destacan por encima de las demás: la cocina casera de primera calidad de Casa Avelino para sentirme como en casa o, para que se vea que aquí también hay vanguardia, la cocina moderna pero sensata de La Vianda, ambas opciones con el añadido de disponer de unas surtidas bodegas en las que elegir el mejor acompañamiento posible para la velada.

Lo dicho, cojo el coche y me subo a Burgos, que me está entrando un hambre...

lunes, 6 de julio de 2009

Illyquore y Panettone, la merienda perfecta

Hace unos días llegó a la redacción la nueva apuesta del Grupo Campari, esta vez en estrecha alianza con el fabricante de café Illy. Se trata de Illyquore, un licor con base de café 100% arábica y 28º de alcohol (lo aviso porque entra como si nada) que en este estrecho período de tiempo ha pasado a alegrarme las últimas horas de las calurosas tardes madrileñas, especialmente si además se puede acompañar de un buen panettone, cada vez más fáciles de encontrar en Madrid. Una de las cosas que más me gusta es que se puede degustar de muchas maneras distintas, así que encima estoy pudiendo trastear hasta encontrar mi favorita, que por el momento es frío y agitado con hielo en la coctelera. Otras son directamente frío, con hielo o incluso en un ruso blanco (que seguro que sería la favorita de El Nota, también conocido como Jeffrey Lebowski). En definitiva, una gran opción para sorprender a tus amigos mientras disfrutáis de los atardeceres en cualquier terraza.

lunes, 22 de junio de 2009

Yo ya no pido café

Se supone que "la última sensación es la que queda", que debería tenerse especial cuidado con ella. Pues bien, con honrosas excepciones, los restauradores españoles o no se han enterado o les da igual, porque el maltrato al que someten al café en sus locales es impeninetente. Da igual que sean de alta gama o modestos, tradicionales o cool, mediterráneos o asiáticos... Decepción asegurada en la mayoría de casos. Mala materia prima a menudo, nulo interés en su realización casi siempre y falta de variedad en las preparaciones por descontado. Y encima, a precio de oro negro. Por eso, cada vez más menudo, ya no pido café en los restaurantes.

PD: ¿Excepciones? El café molido delante del cliente de El Serbal (Santander), los capuccinos de Boccondivino y La Nonna (Madrid) o los cafés helados del Capuccino (Palma de Mallorca) se llevan mis mejores recuerdos. Y si no hay ganas, que hagan como la castiza Taberna El 9, que los sirve de Nespresso y lo pone claramente en la carta, perfectos para salir del paso con mucha dignidad
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