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martes, 20 de julio de 2010

Algunos inventos curiosos...

Hoy he llegado a casa con ganas de tomarme una copita de un vino en concreto, pero el caso es que no lo tenía metido en mi vinoteca (es pequeñita, sólo tiene para 27 botellas); así que me he quedado con las ganas porque, como podéis suponer, estaba un poquito pasado de temperatura... Me he acordado entonces de un invento que vi el otro día en una página americana de gastronomía: el Skybar Wine Chill Drops.

¿De qué os estoy hablando? Pues de un enfriador de vino consistente en una pieza de acero inoxidable que –previo paso por el congelador– se introduce en la copa y promete enfriarla hasta 20 veces más rápido que una cubitera, todo ello durante al menos dos horas. Original y no excesivamente caro (50 dólares por dos piezas), aunque desde luego no es la solución ideal ni más elegante por mucho que intenten dotarlo de diseño hasta en los recipientes a juego para reposar las piezas una vez cumplido su objetivo.

Y es que en los últimos tiempos son muchos los gadgets curiosos que Internet pone a disposición de los gastrónomos inquietos. De los más surrealistas es Le Whif (foto sobre estas palabras), un aerosol de chocolate o café para que podamos inhalar dichas sustancias sin engordar. ¡Por fin verdadero chocolate de cero calorías! Lo más increíble de todo es que su inventor es supuestamente un profesor de la universidad de Harvard...

Pero no os equivoquéis pensando que estoy criticando este tipo de inventos, ya que soy el primero en comprar cositas por el estilo si se me ponen a tiro... y me dejan, claro. Y es que mi señora me prohibió terminante comprar en Berlín unas hieleras de Lego que habrían quedado de miedo junto al salero y el pimientero de la misma marca. ¿O no?

martes, 20 de abril de 2010

Lonely Planet en tu iPhone... ¡Y gratis!

Aunque las consecuencias de la erupción del volcán Eyjafjalla han sido, son y serán terribles para un montón de usuarios de las aerolíneas, al menos vamos a intentar sacar algo positivo con esta iniciativa de Lonely Planet, que regala hasta este jueves 22 sus guías para iPhone de 13 destinos particularmente afectados por la erupción: Amsterdam, Barcelona, Berlín, Budapest, Copenhague, Estambul, Estocolmo, Londres, Moscú, Múnich, París, Roma y Viena.

Las guías, que supongo que todos conocéis ya en su formato papel, tienen en esta versión para iPhone algunas pequeñas deficiencias propias del soporte pero también otras muchas ventajas (sobre todo el uso del mapa interactivo). Sea como sea, está claro que merece mucho la pena echarles un ojo... ¡y más gratis!

lunes, 10 de agosto de 2009

Berlín, aún mejor de lo esperado (y III)


Finalizamos nuestro repaso a la capital alemana con el bebercio, que no sólo de pan vive el hombre. En contra de lo que podríamos pensar, y como en otras capitales europeas, lo que triunfa en Berlín a la hora de salir son los cócteles en todas sus variantes y no la cerveza. No me entendáis mal, los berlineses beben mucha cerveza durante el día y la tarde, pero me atrevería a decir que menos que los españoles cuando salen de marcha. Los precios por su parte son también moderados en todos los locales que visitamos (cada uno en su nivel), pero aquí se acaban las buenas noticias por desgracia, ya que el nivel general de lo servido era bastante pobre. ¿Problemas? Dos básicos: la intención de poner cócteles en todas partes y de muchas clases se agradece, pero para hacer algo tan mal mejor no lo hagas. El segundo es la falta de hielo, ya que por culpa de la mala calidad del agua y no sé si para ahorrar, las copas se ponen sin hielo o con poco (y de mala calidad) incluso en locales de cierto nivel. Y eso que no hemos hablado de la cola que va con los combinados, en muchos ocasiones de botella -sí, como en los garitos cutres para adolescentes- cuando no es directamente la muy popular allí Afri-Cola, autóctona y rica en cafeina pero mala de narices.



Si queréis comprobar todo esto, os recomendamos que os acerquéis a cualquiera de las tres zonas de marcha que os recomendamos:

- Prenzlauer Berg, el barrio con más vida de la ciudad, donde sentarse en cualquiera de sus terrazas a degustar una buena conversación y, con suerte, una bebida aceptable mientras se ve pasar a la gente más cool de la ciudad. El bar Gagarin, la enorme cervecería Prater o el soulero August Fengler son buenas opciones en esta zona

- Bajando del anterior hacia Scheunenviertel y Alexanderplatz, el ambiente de los bares se vuelve algo más exclusivo, pero lo interesante aquí son sus discotecas, que harán las delicias de los noctámbulos (eso sí, en Berlín toca pagar entrada y sin copa incluida). Así, el surrealista White Trash Food te trasladará a una sala de conciertos de Memphis, Magnet encantará a los amantes del indie o el electropop más gamberro y Knaack asustará con sus cuatro plantas llenas de personajes a cada cual más auténtico.

- Por último, la ribera del Spree entre Kreuzber y Friedrichshain es una curiosa zona repleta de garitos playeros en verano donde se combinan el exclusivo Splinder&Klatt (del que ya hablamos) con el entrañable macroespacio reggae/punk Yaam. La cercana zona de Boxhaneger Platz, por su parte, no tiene nada de especial pero siempre se puede acudir a ella en busca de marcha, ya que el ambiente no decae hasta muy tarde.

- Una mención especial aquí a la coctelería CSA, donde he podido degustar algunos de los mejores cócteles de mi vida. Apartada del gentío pero a cinco minutos en coche de Alexanderplatz, se trata de un lugar que rebosa clase y elegancia, todo un oasis. Si os acercáis, no dejéis de probar su whisky sour.



En cuanto a las cartas de vinos de los restaurantes, lo mejor que se puede decir es que suelen ofrecer bastantes opciones por copas a precios moderados, pero lo cierto es que las posibilidades no eran especialmente interesantes y casi siempre lo mejor es pedir un Riesling o un Burdeos para asegurar el tiro. ¿Y la cerveza? Ah, la cerveza... Pues tampoco es para tanto, oiga usted, de hecho las muy populares Berliner Pilsner o Beck's nos dejaron más que fríos y nuestro mejor momento cervercero vino de la mano de la muy poco alemana Kilkenny, por lo que está claro que aquí no logramos nuestro objetivo. Pero casi mejor, así tengo otra razón para volver a Berlín.

lunes, 3 de agosto de 2009

Berlín, aún mejor de lo esperado (I)

Estoy saldando estos días una deuda histórica: Berlín. No había visitado hasta ahora la capital germana pese a los inmejorables comentarios que recibía de la misma desde hace unos años. Pues bien, lo cierto es que debo reconocer que no sólo he visto cumplidas mis expectativas sino que éstas se han visto incluso superadas. Lo que me he encontrado es un lugar lleno de vida (aunque supongo que las miles de terrazas que lo pueblan hoy se resentirán en invierno), con una media de edad insultantemente joven, multitud de niños rubios jugueteando por sus innumerables zonas verdes, repleto de galerías de arte y exposiciones alternativas, donde hay que mirar más a las bicis que a los coches al cruzar la calle y en el que te sientes como en casa a los dos días de llegar. Eso sí, como me advirtió hace poco el presidente (alemán) para España de una compañía alemana: "No extrapoles lo que es Berlín al resto de Alemania". Vamos, que en el resto del país supongo que no hay tantos artistas, los mayores de 40 no parecen estar prohibidos, alguno se pone traje para trabajar y hay menos piercings, tatuajes o escarificaciones.

En el lado negativo, y visto con algo de ojo crítico, sólo se me ocurre comentar que la ciudad es algo menos limpia/organizada/moderna de lo esperado. De hecho, se me han quitado muchos complejos de españolito al recorrer sus líneas de metro y cercanías (especialmente) o su aeropuerto, cuyas instalaciones palidecen frente a las que recorro habitualmente en Madrid. Y si, por ejemplo, se queja usted en España de las facilidades para discapacitados, ni se le ocurra pisar Berlín, donde no parece que les preocupen mucho esas personas con dificultades de movilidad (ya es difícil andar de noche por sus aceras mal iluminadas sin tropezarse...). Los museos van algo mejor, pero sin excesos, en muchos el español como idioma aún no ha llegado aunque seamos muy numerosos los turistas que reciben, como puedo atestiguar.

Pero bueno, basta ya de tanto cháchara y vamos a lo práctico para el buen gourmet: comida y bebida. La oferta en Berlín para ellos es grande, variada y más económica de lo esperado (realmente los euros dan más de sí aquí que en Londres, París o Roma), aunque con varias tendencias claras. En primer lugar, es increíble el número de restaurantes asiáticos que hay en Berlín (3 ó 4 por manzana en las zonas de marcha) a precios más que razonables y con un muy buen nivel en general, aunque por encima de todo destacan los tailandeses, indochinos y vietnamitas; todo aquel que busque unos buenos noodles en sus múltiples variantes quedará más que saciado en locales como Papaya, MAOA, Monsieur Vuong o Si-an, muchos de los cuales, además, abren sin interrupción todo el día. Magníficos. Más normalitos resultan los japoneses y ninguno de los indios nos animó a entrar en ellos, la verdad...